miércoles, junio 18, 2008

Dar

Le doy los pasos al cemento y a la gruta de la virgen, porque ella es gentil y no mira ni pregunta. Mis pies juegan mientras el viento se lleva el fuego de las velas.
La virgencita pacífica que mira el océano y que tiene la mejor vista del mundo, y yo simplemente ahí porque es tranquilo.
La gente reza a mi lado y yo miro sus labios, algunos murmuran más rápido que otros y otros no murmuran y la mente pide lo que la voz no.

Yo pido a la fe de algo. La virgencita no tiene la culpa de mis preguntas.

Le doy fuego a la virgencita.

El frio sigue pero bajo a la playa y mis pies descalzos contusos en la arena húmeda.

1 comentario:

Alvaro dijo...

pasito a pasito. La fe de algo. Ains, fueguito tibio de una vela.

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