
Ayer desperté y después de divagar un tanto, me estiré fuerte en mi cama y me tiré al piso.
Recordé los aromas que me tenían tendida en el piso arrastrando telas o cartones, también maderas. Olía aserrín y llamaba al óleo y los aceites diluyentes y los diluyentes no de aceites y los pinceles y mi boca intoxicada porque era todo comestible y mi piel quería tener esos componentes sobre ella.
Estaba encerrada entre mi puerta y la ventana y en medio mi equipo de música. La música bajita mientras corría el agua por las calles y las gotas me daban frío y tranquilidad.
Home. Tiempos de cerámica tirada sobre cartones y pintada para sobresalir de maneras extrañas.
Loumberboux nació en aquellos tiempos, la Clau tiene el único o lo tenía en un cactus.
El motivo y el motivo pictórico que superlativo me moviliza está lejano, pero en días como hoy es cuando la masa se traslada de alguna manera extraña para comprender lo que no tengo. He ganado motivos y mi motivo.
Ahí voy.
sábado, mayo 17, 2008
Revelaciones instantáneas y non-grotescas
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