sábado, julio 28, 2007

Refugiados

Son días de apoltronamiento Za Zen en un vagón sin olor, con ventanas gigantes y un techo no visto por mí. Es así como se desplaza mi día en medio de un mes cuerudo.
Las personas se acercan con miradas hacia mi cuaderno de notas, el papel craft duro, resistente, mucho más que el cartón que se muele con facilidad en ensoñaciones que sólo resiste el café y mi piel.
Soy refugiada, la guerra comenzó hace tiempo, vivo y viajo rodeada de refugiados, es que todos lo somos.

5 comentarios:

Maga dijo...

Crap...

soy refugiada.

crap... craaaaap!

Voy por un café.

Ando con pocas palabras a cuestas, ya te pondré al día. Besineees!

Jaskask dijo...

Es rico viajar ligero mi amiga Maga!
Jua.

Besos y abrazote!!!!

in.tuyo dijo...

La pregunta sería entonces, somos refugiados del mismo tipo de guerra?

Jaskask dijo...

Bueno una amiga apostaría por la guerra hormonal, pero eso sería una respuesta tan simple, que me da miedo, porque tiene fundamento y al ser tan simple tiene muchas posibilidades de ser cierta.

in.tuyo dijo...

El miedo es una emoción muy legítima. Y sabemos que habiendo varias explicaciones posibles, tiende a ser cierta la mas sencilla. Ahora bien, las hormonas son extremadamente importantes en nuestro cerebro, que en su estructura infinitesimal mente pequeña, es casi infinitamente complejo, por lo tanto no necesariamente sea un asunto sencillo, aún tratándose de hormonas. En fin, quedamos donde mismo quizás. Pero es que hablar de emociones y pensamiento es tan tautológicamente inutil a veces como hablar de Dios. Mejor me voy a acostar. Chau.

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