sábado, marzo 24, 2007

Cheques y el camino del café sobre un libro porteño.

Viajé a Valpo, era uno de estos viajes en que mi estómago pendía de un hilo. Por fin podría romper esos cheques, podría recobrar un poco de mi libertad endosada. El viaje fue mejor, mucho mejor! de lo que esperaba.

Después de visitar la U y jugar al compra huevos, conocer a mete-patas, la burocracia y la amigocracia. Mi día tomó un rumbo bastante saludable y amigo. David, me había sorprendido al subir al bus conmigo y decidió acompañarme al sufrimiento, el cual, se transformó en un paseo formidable.

Bajando, Playa Ancha se angosta y mi vista próxima a Soto Mayor, mi vista en el dinero, mi vista en el cerro, en la calle filo, en el ascensor expensive que nos lleva a Cerro Concepción. Ya arriba, decidimos ir al museo de Lukas, me reí un rato y pude disfrutar de la vista panorámica que ofrece el museo desde su segundo piso, a las 5 PM las campanas y sirenas decoraron el balcón y todo era hermoso, incluido el enorme gato que reposaba en el pequeño jardín en la planta inferior. El Color Café sigue ahí, tan cálido y "anónimo". Por esta vez no tomaría chocolate ni kuchen de manzana. Pero si conversaría y haría un dibujo del lugar y mi momento (si eres mi amigo, puedes pedirlo).


El paseo continuó por el cerro, dando vuelta por las calles, mirando las tiendas de diseño y artes varios.

Cerro Alegre. Latitud 35, artesanía. Una tienda muy visitable, artesanía internacional y nacional. Con un salón especial para trabajos en seda, preciosos trabajos a precios no tan estrafalarios, como cualquiera puede llegar a pensar. Compro algunas cosas postalosas, especial mención a Christian del Monte y sus trabajos en óleo. La atención de la tienda es genial.

Seguimos subiendo, le digo a Dav, que no me puedo ir sin conocer el pan que hacen en la esquina, compramos marraquetas. ¡Qué delicia! Daba saltos mientras comía esa masa crujiente y ligera.
Ya en el ascensor Reina Victoria, completaba escritos. Una vez en el plano, las flores recibían las luces finales. Librería, como no entrar (soy peligro en librería, me tiento, compro, sufro, dolor y fulgor). El sol se terminó de esconder mientras revisaba libros en inglés. La subida Cumming me tenía poseída, no pude evitarlo, James Joyce, te vas a mi casa. Regateo, como es deber, y me llevo "A Portrait of the Artist as a Young Man".

Al salir, nos encontramos con un Trolley, así, enfilamos hacia el terminal, confirmamos pasajes, compramos M&M and Skittles. Miro a través de mi bus blue-tecno los cerros, las luces siguen pasando. Saboreo el arcoiris.

7 comentarios:

Dav dijo...

Un día realmente fantástico!
XD
Lo rico es que prácticamente siempre quedará un lugar por visitar o un rincón conocido que espontáneamente se transforma en una visión nueva. Esa es una de las cosas tan agradables de Valpo.

Jaskask dijo...

Y té, café y chocolate por conversar.

Dav dijo...

XD Sí!
Por supuesto!!!

AlCapone dijo...

Que agrado eso... Valpo tiene un aire que permite caminar subiendo cerros sin cansarse. Las miradas a las cosas te llevan las patas solas.

Dato: Cerro Alegre, del Cinzano hacia la subida derecha (hay una bifurcación) unos 500 mts arriba está el Desayunador. No existe nada como eso para tomar desayuno, desde 7 am hasta las 12.

Jaskask dijo...

Alcapone!

Para nada cansa, increible. Y claro! Vi El Desayunador, en el preciso momento en que me dije: "qué lástima que mañana no desayuno acá" (mientras, comía la marraqueta dica dica!!!).

Maga dijo...

Oye!!! Y fotitos? No???!!!

:P

Abraziniiiis! Y Animo!

Jaskask dijo...

Maga!!!

Fotitos No!!! Y sabes, no las extraño.

Ya voy mejor con la prueba! :P

Beso!!! Ánimos para ti!!!

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